¿Qué significa ser un artista?

A menos que desciendas de una familia con vena artística o padres y hermanos increíblemente comprensivos, el solo hecho de mencionar la posible intención de dedicar tu vida y poner tu futuro en manos de una rama creativa medio bohemia, podría llegar a ser el “acabose inminente” de tu paz inmediata o para ser más realista aún, hasta que demuestres resultados y cuando hablo de resultados hablo de “producir”, es decir generar tus propios ingresos y ganar reconocimiento.

-…Y cuéntanos, ¿cómo te ganas la vida, a qué te dedicas?

-Soy artista.

En ese preciso momento el casi 90% de la gente que te rodea se hace mapas mentales automáticos (los cuales dan por hecho), sobre tu vida con definiciones y afirmaciones como… es un “hippie”, es un bohemio, sus bolsillos tienen mucho espacio libre, se la fuma verde, conoce los efectos de varias especies naturales alucinógenas… en conclusión, te encasillan en una especie de estereotipo y deducen sin más ni más que tus posibilidades de triunfo en el futuro son inciertas… por no decir casi nulas; por supuesto, ellos se niegan rotundamente a aceptar que tu vida los llena de curiosidad y me atrevo a afirmar un toque de anhelo. Es entonces cuando sacas la verdadera esencia de un artista, ya sea que te guste la música, escribir, contar historias, pintar, actuar, dar forma a diferentes materiales, tomar fotos aquí o allá, etc., y esa esencia se traduce en -¡me importa un comino lo que la gente piense de mí! Si eres artista y estás leyendo estas líneas, estarás de acuerdo en que este pensamiento es el primer y más claro indicador de lo que llevas dentro.

Con el tiempo, la tormenta empezará a apaciguarse una vez que todos a tu alrededor o por lo menos lo seres queridos más importantes para ti, optan por apoyarte o desisten de la idea de tratar de hacerte cambiar de rumbo para que dediques tu vida a las leyes o a los números o quizá a la medicina, mmm… aunque desde mi punto de vista los médicos también son artistas y quizás los artistas más consagrados y precisos de nuestro gremio, ¡artistas del cuerpo humano!, dedicados a salvar vidas en mayor o menor medida… ok, sacamos a los médicos de la lista gris de profesiones para incluirlos en la nuestra, esa lista mágica llena de colores que solo nosotros entendemos.

En fin, qué equivocados están todos los que piensan que nosotros nos ganamos fácil la vida, no existe una afirmación más lejana de la realidad que esta. Ser artista representa una mezcla de pasión, compromiso, constancia, intelecto, sacrificios, noches eternas con ideas que vienen de repente y no te permiten conciliar el sueño porque te llenan de una euforia y ansiedad que solo un artista comprende, “un artista de verdad jamás ignora cuando se enciende la luz”. Las nuevas y emocionantes ideas desconocen los horarios normales del día, NO, estas ideas no pueden estar mejor identificadas con los artistas que se diferencian del resto de la humanidad y a quienes nos catalogan como un mundo aparte,”los raritos de la historia”, es por esto que suelen llegar a iluminar nuestras mentes a las 2, 3 o 4 de la mañana o en el momento que para el resto, sería el menos oportuno.

¡Qué orgullo ser artista! Qué orgullo pertenecer a ese grupo de personas que se la juegan toda, que van en contra de la corriente, los que se arriesgan, los que ponen toda su confianza en sí mismos; qué orgullo ser parte del grupo de personas genuinas, esas que difícilmente se portan como la sociedad espera, si no como la nobleza de sus corazones y la honestidad de sus almas lo dictaminan. Qué orgullo saber que tenemos esa sensibilidad que nos permite crear, soñar más allá del límite, saber que de la única manera que podemos desarrollar nuestras vidas es si disfrutamos 100% lo que hacemos.

Y es curiosa esa poca credibilidad del mundo exterior con la que nace un artista, porque a lo largo del camino los artistas somos capaces de mover parte de la economía mundial hasta las hebras más sensibles del corazón más reacio, ¿quién en el momento justo no ha llorado con la letra de una canción o una película, una fotografía, un libro…? Por lo general trabajamos en nombre del amor y el desamor o en nombre de ese grito absoluto que dice -¡necesito que el mundo me sorprenda! ¡Qué rayos le pasa al mundo! O ¡Soy yo quién va a sorprender el mundo! Así que inventamos lo que no existe, posicionamos nuestra propia identidad y finalmente, logramos ser reconocidos y si corremos con suerte nos cambian el título de -“es un loco/a” por “es un genio”-; y en la mayoría de los casos logramos un espacio en los corazones de quienes se identificaron con nuestras creaciones, esas que de la única manera que se hicieron realidad fue por pensar diferente, por atrevernos a romper el molde, por arriesgarnos a ser nosotros mismo y creer en lo que desde el principio sabíamos éramos capaces de lograr; por arriesgarnos a vivir intensamente siguiendo nuestra vocación.

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